Trabajo/Entretenimiento y el espíritu de la era de la Innovación
Editado y comentado por Gabriel
Gurovich, Gerente de Proyectos de IGT
La innovación trae consigo y, al mismo
tiempo, se sustenta en profundos cambios en la forma que entendemos
las empresas y vivimos el trabajo. Aquí algunas ideas que nos ayudan
a reflexionar y visualizar las Organizaciones 2.0
La ley de Linus[1]
La ley de Linus establece que todas nuestras motivaciones se pueden agrupar en tres categorías básicas. Y lo que es aún más importante, el progreso consiste en ir pasando de una categoría a la siguiente como fases de un proceso de evolución. Las categorías son, en este orden, supervivencia, vida social y entretenimiento.
La primera fase, la supervivencia, salta a la vista. La prioridad de cualquier ser vivo es sobrevivir.
¿Y las otras dos fases? Suponiendo que estemos de acuerdo en considerar que la supervivencia es una fuerza motivadora fundamental, algo por lo que uno pueda perder su vida tiene que ser una motivación sin duda fundamental. Las otras dos fases surgen entonces de la pregunta: ¿Por qué está dispuesta la gente a dar su vida?
Es fácil encontrar ejemplos de personas y de otros seres vivos que valoran sus vínculos sociales más que a sus propias vidas. En la literatura universal, Romeo y Julieta es un ejemplo clásico, sin duda, la noción de morir por la propia familia/patria/religión refleja con claridad que los vínculos sociales pueden llegar a ser más importantes que la vida de uno mismo.
Por entretenimiento definimos algo más que jugar con la última consola Nintendo. Es el ajedrez. Es la pintura. Es el ejercicio mental que conlleva cualquier intento por explicar el universo.
Einstein no estaba motivado por la supervivencia cuando pensaba en la física, tampoco debió de ser para él una cuestión social. Era entretenimiento. Entretenimiento es algo intrínsecamente interesante y capaz de plantear desafíos. La búsqueda de entretenimiento constituye sin lugar a dudas un fuerte impulso.
La ley de Linus no se interesa tanto por el hecho de que éstas sean las tres motivaciones de las personas, sino por la idea de que nuestro progreso consiste en ir pasando de una fase a otra en un proceso completo desde la supervivencia a la vida social y al entretenimiento.
Algunos ejemplos: ¿Sexo? Sí, claro. Sin duda empezó siendo supervivencia y continúa siéndolo. Nada que objetar. Pero en los animales más desarrollados ha dejado de ser una cuestión de pura supervivencia: el sexo ha pasado a formar parte del tejido social. Y, en el caso de los seres humanos, el sexo por antonomasia es entretenimiento.
¿Copas y comidas? Lo mismo. ¿Guerra? Lo mismo. Puede que la guerra no haya completado el proceso, pero la CNN hace todo cuanto tiene en su mano para conseguirlo. Empezó siendo supervivencia y va camino de convertirse inexorablemente en entretenimiento.
Hackers[2]
En el centro de nuestra era tecnológica se halla un
grupo fascinante de personas que se autodenominan hackers. No se trata
de celebridades televisivas con amplia fama y reconocimiento, pero todos
conocen sus logros, que constituyen la nueva base tecnológica de la
sociedad emergente: Internet, el computador personal, así como una parte
importante del software utilizado para que todo ello funcione. El diccionario
del argot hacker, el jargon file, compilado de forma colectiva en la
Red, define a los hackers como personas que se dedican a “programar
de forma entusiasta” que creen que “poner en común la información constituye
un extraordinario bien, y que además para ellos es un deber de naturaleza
ética compartir su competencia y pericia elaborando software gratuito
y facilitando el acceso a la información y a los recursos de computación
siempre que ello sea posible”. Ésta ha sido la ética hacker desde que
un grupo de apasionados programadores del MIT empezaron a llamarse así
a principios de la década de 1960 (con posterioridad, a mediados de
la década de 1980, los medios de comunicación empezaron a aplicar el
término a los criminales informáticos)
En términos humanos, es enorme el desafío espiritual
que suponen los hackers para nuestra época. Los hackers informáticos
siempre han admitido un mayor alcance de sus formas de hacer y pensar.
El jargon file hace hincapié en que un hacker es básicamente un “experto
o entusiasta de cualquier tipo”. Uno puede ser un hacker astrónomo o
economista, por ejemplo. En este sentido, una persona puede ser un hacker
sin tener nada que ver con los computadores. Al considerar la ética
hacker en su sentido amplio pasa a ser el nombre que designa una relación
apasionada, entusiasta y entretenida con el trabajo, la cual se está
desarrollando hoy en día, en el seno de nuestra era de la innovación.
Desde esta perspectiva, la ética hacker es una nueva ética del trabajo
que desafía la actitud que durante tanto tiempo ha predominado, a saber,
la ética protestante del trabajo, tal como la expuso Max Weber en su
obra clásica “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” (1904-1905).
El nuevo ethos organizacional
Para ser efectiva, la empresa de hoy y del futuro no
sólo debe realizar importantes cambios a nivel de su estructura, debe
también modificar su ethos organizacional[3]. No se trata de una especulación.
Se trata de una tendencia concreta, que se manifiesta ante nuestros
ojos. Muchas empresas están enfrentando hoy en día la necesidad de relaciones
de trabajo radicalmente distintas, especialmente aquellas empresas comprometidas
con la innovación, tal como relata Rafael Echeverría sobre una visita
a una importante empresa en Silicon Valley:
“… Me sorprendió comprobar que el perfil de sus trabajadores
era muy diferente del que yo estaba acostumbrado. Me acuerdo que estando
en el lobby de entrada veía pasar de un lado para otro a individuos
de largas melenas, vistiendo shorts, que entraban a una sala que decía
TM. Me acuerdo haber preguntado, ¿TM es por trade mark?. No, me dijeron,
es por Meditación Trascendental (Trascendental Meditation). Son empleados
que dedican una hora del día a prácticas de meditación. En la medida
que avanzaba, me encontraba con un escenario que más parecía un parque
de entretención que una empresa. A un lado, un grupo de individuos jugaban
Flippers. Más lejos, otros se bañaban en una piscina. Ingenuamente volví
a preguntar: ¿Y no trabajan aquí? “Como en pocas partes”, me respondieron.
¿Las ocho horas? “No”, me contestaron, “ocho horas no. Doce, catorce
horas. Muchos de ellos incluso duermen aquí; viven aquí. Y dado el trabajo
que hacen, requieren de momentos de esparcimiento. De lo contrario,
comprometerían su rendimiento…”.
Toda esa gente opera en un contexto laboral muy diferente
del tradicional; para ellos el trabajo se transforma en vocación de
vida, capaz de plantear desafíos, de Entretener con "E" mayúscula,
con una noción de carrera hacia el cumplimiento de grandes sueños. La
noción clásica del trabajo como sacrificio pierde crecientemente terreno,
hay algo muy importante que está cambiando.
Pasión por Innovar
Empíricamente, basados en nuestra experiencia trabajando
con un amplio espectro de organizaciones en Latinoamérica que se han
volcado a la innovación como base de sus estrategias de creación de
valor, hemos podido identificar al menos dos aspectos esenciales para
lograr transformaciones en el carácter de las relaciones de trabajo
y la adopción de un modelo de gestión pro-innovación.
El primero de ellos tiene relación con el manejo de
la incertidumbre, fundamental cuando se abordan proyectos innovadores
donde a priori se desconoce el resultado concreto. La orientación tradicional
de negocios está delineada por disciplinas como la mejora operacional,
optimización de recursos, administración eficiente, etc. donde, con
mayor o menor grado de certeza, se conocen los resultados a alcanzar.
Por el contrario, la innovación supone la creación de una nueva realidad[4]
, por lo que su misma esencia plantea un proceso permanente de divergencia-convergencia
hacia un nuevo resultado inicialmente desconocido. El manejo a nivel
personal y organizacional de la incertidumbre se plantea entonces como
un factor clave en el rendimiento de los esfuerzos de innovación.
El segundo aspecto se desprende del hecho que los esfuerzos
de innovación están concentrados en los equipos que desarrollan directamente
las distintas actividades relacionadas con la innovación[5]. Hemos observado
que la entrega, alto grado de interés, motivación, entretenimiento y
entusiasmo que experimentan estos equipos generan dinámicas muy propicias
para que emerjan innovaciones. En su conjunto, llamamos a esta disposición
pro-innovación la Pasión por Innovar.
Si revisamos casos conocidos de procesos creativos -
Innovaciones en cualquiera de sus ámbitos - que conozcamos en el contexto
de nuestras propias empresas, industrias o realidades personales, resulta
sencillo identificar actitudes y dinámicas donde se visualicen estos
dos aspectos. ¿Es posible plantear un equipo a cargo de diseñar e implementar
un nuevo negocio, la apertura de un nuevo mercado o el desarrollo de
nuevos productos, sin que sienta una profunda Pasión por Innovar? Desde
otra perspectiva, ¿puede un grupo gerencial, encargado de dirigir las
Innovaciones al interior de una empresa, no tener un alto grado de tolerancia
a la incertidumbre que emerge del proceso de innovación?
Las dinámicas en las organizaciones pueden ser transformadas
muy profundamente, orientándolas desde la Pasión por Innovar, mediante
el desarrollo de determinadas competencias y su conversión en nuevas
prácticas de funcionamiento. Esto último es un elemento de acción central
en nuestros proyectos de consultoría con empresas, donde buscamos un
profundo compromiso de las personas y organizaciones por alcanzar el
Entretenimiento con “E” mayúscula, al trabajar desde la dinámica de
la Creación de Valor.
________________________
[1]Por
Linus Torvalds, creador en 1991 del sistema operativo Linux, cuando
estudiaba en la
universidad de Helsinki
[2] Del epílogo del libro La ética del hacker
y el espíritu de la era de la información de Pekka Himanen
[3] Tema abordado largamente en el libro La Empresa
Emergente de Rafael Echeverría
[4] En este contexto las realidades usualmente
se refieren a Nuevos Modelos de Negocio, generadores de crecimiento
y rentabilidad
[5] Las actividades relacionadas con la Innovación
son variadas. Pueden ser clasificadas según los distintos roles que
poseen: Ejecución, Gestión y Dirección